23/4/12

Presentación

Hija, hermana, nieta, sobrina, prima, profesora  . . . en definitiva, mujer. Ser mujer significa muchas cosas en la cotidianidad y envuelve muchos temas que nos preocupan porque siempre, y reconozcamoslo, queremos tener todo bajo absoluto control por lo que nuestra tarea se hace evidentemente compleja. Queremos un montón de cosas, amamos como si la vida dependiera de ello, nos entregamos como las valerosas y dedicadas mujeres que queremos ser, rendimos en lo laboral, en lo público, en lo privado, en lo íntimo y en lo personal, aunque a veces este último se ve opacado por una serie de actividades diarias que no nos dan ni un solo respiro.
Me pasó. A penas si era mediados de Abril y yo me encontraba completamente agobiada, estresada y enojada por estar así. Descubrí que estaba intentando ser buena hija, buena hermana, buena profesora; tratando de cumplir con todo y todos, menos conmigo. Entonces hice un alto, aunque retrasara lo demás, mi cuerpo, mi mente y mi alma me estaban gritando por un descanso; por lo que deje lo que hacía y me preparé un baño caliente de espuma. Me relajé tanto, que no me di cuenta cuando ya había pasado una hora. Uff, a veces una hora no es suficiente, pero vaya que cada minuto valió la pena!. Entonces pensé en muchas mujeres que antes de escuchar lo que su cuerpo y mente les dice, recurren a blogs,  páginas en internet, o la bendita revista salvadora con los expertos que nos aconsejan (Como yo! Si, tengo mis favoritas) y decidí ponerme a escribir. Escuché mi mente y que no solo un baño de tina nos puede sacar de la rutina, sino también el hecho de simplemente hacer algo diferente, algo que nos guste: leer, escribir, salir a pasear, ver una película . . . Lo importante es reencontrarse con una, conectarse y lograr ser feliz. ¡Inténtalo!